Entrenar el cerebro: «Mens sana in corpore sano»

Entrenar el cerebro

Entrenar el cerebro: «Mens sana in corpore sano»

Cuando nos hablan de entrenar el cerebro, inmediatamente pensamos en sudokus y crucigramas. Tenemos muy arraigada la idea de que el ejercicio físico solo sirve para ejercitar los músculos. Sin embargo, el mundo científico coincide en que su práctica contribuye también a tener un cerebro más saludable. 

Existen muchos estudios científicos que demuestran que el ejercicio físico, especialmente el ejercicio aeróbico, ayuda a frenar e incluso prevenir el deterioro mental causante de enfermedades como la demencia, el alzhéimer o la depresión.

Esto se debe, al menos en parte, a que el ejercicio físico provoca un mayor bombeo de sangre. De esta manera, más oxígeno y nutrientes llegan a nuestro cerebro; también al resto de nuestros órganos y músculos, lo que contribuye a que estos crezcan más fuertes y sanos, y así podamos entrenar el cerebro.

Estudios más recientes han descubierto, además, que podemos potenciar diferentes capacidades en función del tipo de ejercicio físico que practiquemos. Precisamente, esto es lo que quiso demostrar Teresa Liu-Ambrose, investigadora en la University of British Columbia de Vancouver, Canadá. 

Para ello, realizó un experimento con dos grupos de mujeres: dos veces a la semana, un grupo caminaría a un ritmo de intensidad alto, mientras que otro grupo levantaría pesas. Ambos ejercicios tuvieron efectos positivos en la memoria espacial. Sin embargo, resulta muy interesante comparar los efectos únicos que tuvieron cada una de estas actividades.

Levantar peso, incluso solo una vez a la semana, dio como resultado significativas mejoras en las funciones ejecutivas, así como en la memoria asociativa. Por su parte, el ejercicio aeróbico supuso mejoras en la memoria verbal, pero ambos ejercicios resultaron efectivos para entrenar el cerebro.

Precisamente, la combinación de levantar peso y hacer ejercicio aeróbico sería particularmente poderosa porque aumentaría la liberación de una proteína conocida como factor de crecimiento insulínico tipo 1, producida por el hígado, y que afecta a la comunicación entre las células del cerebro, potenciando el crecimiento de nuevas neuronas y vasos sanguíneos.

Diferentes tipos de ejercicio físico ayudan a entrenar el cerebro

En definitiva, está demostrado que, en función de los beneficios que queramos conseguir, debemos seleccionar un determinado tipo de ejercicio físico u otro:

  • Mejorar la memoria: surfear, correr, trepar árboles.
  • Impulsar la creatividad: bailar.
  • Para desestresarse: yoga.
  • Mejorar la atención inmediata: juegos desestructurados, es decir, aquellos abiertos y sin reglas.
  • Mejorar la concentración a largo plazo: practicar deporte.
  • Mantener el cerebro joven: running.
  • Reducir la ansiedad con la comida: intervalos de ejercicios de alta intensidad (sprint).
  • Resolver problemas: levantar pesas.

Por último, una vez que hayas decidido qué habilidad quieres potenciar, solo faltará una cosa: comenzar a practicar ejercicio físico inmediatamente.

¿Quieres conocer otro tipo de ejercicios para entrenar el cerebro y compaginarlos con tus estudios? No olvides apuntarte a nuestra demostración online: te contamos esto y mucho más.

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